Joan Gómez Alemany entrevista a los tres alumnos finalistas del Premio Jóvenes Compositores Fundación SGAE – CNDM que forman parte del alumnado del Conservatorio Superior de Música «Joaquín Rodrigo» de Valencia (CSMV). En esta primera parte disfrutamos de los testimonios de dos de ellos: Esther Pérez y Aarón Esteve.
Entrevista a Esther Pérez y Aarón Esteve
Joan Gómez Alemany: Esther Pérez, en el XXXV Premio Jóvenes Compositores Fundación SGAE-CNDM has recibido el tercer premio, donde han participado Aarón Esteve y Bernat Cucarella, también alumnos del Conservatorio Superior de Música “Joaquín Rodrigo” de Valencia. ¿Puedes explicarnos qué tal la experiencia y el estreno de tu obra?
Esther Pérez: Fue una experiencia muy buena. Es un privilegio poder trabajar con unos músicos tan profesionales que se toman su tiempo para trabajar tu partitura. Antes del estreno tenemos una hora de ensayo con ellos. Es poco tiempo, pero se agradece que, al menos, tengamos esa oportunidad y que ellos ya vengan con mucho trabajo hecho previamente, tanto a nivel individual como de conjunto. Lo malo es que en esa hora los nervios pueden jugarte una mala pasada porque, aunque trates de llevar muy bien estructurado el ensayo, al verte en esa situación todo cambia. Escuchas el resultado sonoro de lo que has escrito y con algunas cosas quedas satisfecha porque corresponde con lo que imaginabas. En otras cosas dudas, lógicamente, y comienzas a plantearte si ciertas cosas deberías haberlas pensado/escrito/hecho de otra manera. Yo, personalmente, me pongo nerviosa y me suelo sentir abrumada en esos momentos porque aparece la versión más crítica de mí misma (esa parte que todos llevamos dentro) y me cuesta separar aquellas cosas que debo tener en cuenta para mejorar de cara a próximos proyectos y que ya no puedo cambiar, de las cosas que se pueden trabajar y “solucionar” en ese momento. Es entonces cuando echo de menos, y recuerdo, otra forma de trabajar que me hace sentir más cómoda y, creo, suele dar mejores resultados: trabajar y estar en contacto con los intérpretes en algunos momentos del proceso creativo. Obviamente, tratándose de un concurso, no se puede proceder de esta manera, así que, dejando eso a un lado, la experiencia fue inmejorable. A esto último contribuyó también, sin lugar a dudas, la calidad personal y humana de todas las personas que participaron en la experiencia. El Ensemble Vigo 430, Lara Diloy, el personal de la organización (Saray Moral siempre tan atenta), Antón Alcalde, Bernat Cucarella y Aarón Esteve. Además, Bernat y Aarón son compañeros del Conservatorio Superior de Música de Valencia, y también amigos. No se puede pedir más.
J.G.A.: Para los lectores que no conozcan tu trayectoria y música. ¿Nos puedes hablar un poco de estos temas?
E.P.: Yo estudié Magisterio y Musicología, la composición llegó después. Hay veces que trato de buscar una explicación de por qué no comencé antes a componer. Creo que los motivos son variados: vergüenza y timidez, falta de referentes durante los estudios (de compositoras mujeres y también de la figura del compositor/a actual), la sensación de falta de herramientas y conocimientos… Hasta que no empecé a liberarme un poco de todo esto, no sentí un impulso o necesidad de componer. Había hecho algunas cosas, pero sin ningún tipo de importancia ni un mínimo de “calidad” (y lo pongo entre comillas porque esto es bastante relativo). Acabé mis estudios y empecé a interesarme por otras cosas, otros tipos de música, la improvisación, etc., y entonces, de manera bastante natural, comencé a componer.
En cuento a mi música, no sé muy bien qué decir. Creo que en los últimos dos años estoy encontrando un camino, pero no sé muy bien cómo describirlo. Me interesa la música que se hace hoy (aunque también pueda adorar a los clásicos) porque me interesa profundamente el mundo en el que vivo, aunque a veces me guste más o me guste menos. Pienso mucho en el proceso creativo, en el sonido en sí mismo, en su duración y organización en el tiempo, en la escucha (en cómo es el interlocutor, o si soy yo, o si es que realmente existe) y en la relación con otras artes (pero no desde un enfoque multidisciplinar, sino más bien en un intercambio metafórico de ideas, procesos, métodos, etc.). Suelo partir de una idea o un concepto, que puede ser musical/sonoro-temporal o no, que me sirve de inspiración y da coherencia y cohesión a la obra. Esa idea inicial necesita ser elaborada y a veces también transmutada al sonido y su relación con el tiempo. Poco a poco todo va pasando de esa chispa inicial a la concreción de la obra, que requiere mucha técnica y disciplina (estoy tratando de mejorar en esto) para poder llegar, o acercarme todo lo que pueda, al mejor resultado posible (o a la mejor versión) de lo que ya estaba presente, en abstracto, en la idea inicial.
J.G.A.: ¿Cuáles son tus proyectos inmediatos o futuros, composiciones, ideas, estudios, etc.?
E.P.: De momento, en cuanto a mis estudios, lo que tengo pensado es acabar mi formación en el Conservatorio Superior de Música de Valencia. Me gustaría estudiar fuera de España, pero no sé finalmente qué ocurrirá porque tengo que compaginar mis estudios con el trabajo y eso lo complica todo un poco más.
Tengo algunos proyectos en marcha, pero como soy supersticiosa, a mi pesar, y como las obras están todavía en un estadio incipiente y hay algunas variables que se escapan de mi control, prefiero no hablar mucho sobre ello ahora mismo.
J.G.A.: Aarón Esteve, en el XXXV Premio Jóvenes Compositores Fundación SGAE – CNDM has recibido una mención honorífica, un Premio en el que también han participado Esther Pérez y Bernat Cucarella, también alumnos del Conservatorio Superior de Música “Joaquín Rodrigo” de Valencia. ¿Puedes explicarnos qué tal la experiencia y el estreno de tu obra?
Aarón Esteve: Ser finalista de un premio de estas características ha supuesto una experiencia increíble, no solo por la posibilidad de escuchar tu música interpretada por artistas de un nivel excelente, sino también porque implica un reconocimiento a todas esas horas que, como estudiante de composición, pasas sentado en una silla escribiendo, borrando, dudando y revisando.
Por un lado, el haber podido trabajar con el Ensemble Vigo 430 ha sido todo un lujo. La implicación tanto de los músicos como de la directora, Lara Diloy, fue excelente desde el principio, y la experiencia previa de los músicos con este tipo de repertorio hizo que los momentos de ensayo fueran muy útiles, ya que siempre se aprende algo nuevo al trabajar junto a intérpretes.
Por otro lado, compartir esta experiencia con alumnos del mismo centro hizo que fuera aún más especial. Al fin y al cabo, ver cómo compañeros y amigos con los que has compartido tanto ven su trabajo recompensado y valorado siempre genera una gran satisfacción, y si a eso le sumas el hecho de compartir programa con ellos, el resultado es inmejorable.
J.G.A.: Para los lectores que no conozcan tu trayectoria y música. ¿Nos puedes hablar un poco de estos temas?
A.E.: Mi trayectoria – la cual no considero especialmente larga, ya que todavía me siento un principiante – comenzó como la de la mayoría de los músicos valencianos: apuntándome a música en la banda de mi pueblo. Empecé tarde, así que, cuando realicé mis estudios en el Conservatorio Profesional “Mestre Vert” de Carcaixent, también estaba cursando el grado en Economía en la Universitat de València.
Una vez me gradué, me di cuenta de que quería dedicar mi tiempo a la composición musical, y fue cuando ingresé al Conservatori Superior de Música “Joaquín Rodrigo” de València. Durante mi primer año en el conservatorio, descubrí y comencé a interesarme por obras de compositores que me eran completamente desconocidos durante mis años en el grado medio, como György Ligeti, Luciano Berio, Tristan Murail o Yan Maresz, quienes, poco a poco, empezaron a convertirse en referentes musicales, de modo que algunas de sus ideas influyeron inevitablemente en mi visión del discurso musical.
También es importante mencionar mi estancia Erasmus en la Escola de Música e Artes do Espectáculo de la ciudad de Oporto, la cual supuso un momento clave en mi vida académica. Fue un año en el que descubrí una nueva cultura, la portuguesa, que me permitió entrar en contacto con nuevas personalidades y géneros musicales que no conocía.
Respecto a mi música, ya lo decía Ortega y Gasset en sus Meditaciones del Quijote: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Es por eso por lo que creo que mi música está en función de mi trayectoria y de mis experiencias, que, a fin de cuentas, son completamente individuales. Esto implica estar en constante cambio, aprendiendo, reflexionando y evolucionando.
J.G.A.: ¿Cuáles son tus proyectos inmediatos o futuros, composiciones, ideas, estudios, etc.?
A.E.: Actualmente me encuentro estudiando el último año de carrera en el Conservatori Superior “Joaquín Rodrigo” de València y, posteriormente, tengo en mente realizar mis estudios de máster.
Mientras tanto, sigo componiendo para diversos proyectos que el propio centro impulsa, con el objetivo de que los estudiantes de composición podamos tener una de las experiencias más importantes para un compositor a mi modo de ver: trabajar con intérpretes.
Entrevista realizada por Joan Gómez Alemany
